¿POR QUÉ NOS SENTIMOS CULPABLES?

Buenas a todos/as, después de un gran descanso he ido dejando un poco el blog para desconectar ya que el verano está para eso ¿no?, pero de nuevo vuelvo y he decidido hablaros sobre una emoción irracional que manifiestan casi todos mis pacientes… LA CULPABILIDAD.

¿ QUÉ ES LA CULPABILIDAD?

El sentimiento de culpa es considerado como una emoción irracional que, a nadie le gusta experimentar, pero lo cierto es que es necesaria para la correcta adaptación a nuestro entorno. Muchos autores coinciden en definir la culpa como un afecto doloroso que surge de la creencia o sensación de haber traspasado las normas éticas personales o sociales especialmente si se ha perjudicado a alguien.

La culpabilidad, por tanto, surge ante una falta que hemos cometido (o así lo creemos, como diría nuestro queridísimo Albert Ellis). Su función es hacer consciente a las personas que ha hecho algo mal para facilitar los intentos de reparación. Su origen tiene que ver con el desarrollo de la conciencia moral, que se inicia en nuestra infancia y que se ve influida por nuestras diferencias individuales y las pautas educativas.

En mis consultas hay personas que confunden esta emoción con la vergüenza, incrementando su malestar emocional, ya que al mezclar ambos sentimientos se retroalimentan entre sí. La diferencia entre vergüenza y culpa es que mientras la culpa aparece ante el dolor por el daño causado, la vergüenza se experimenta cuando nos percibimos con la falta de una habilidad o capacidad que se presumía deberíamos tener.

¿CÓMO ENTENDER LA CULPA?

Para entender la culpa hay que conocer cuáles son sus elementos:

  • Acto causal, real o imaginario.
  • Percepción y autovaloración negativa del acto por parte del sujeto, mala conciencia.
  • Emoción negativa derivada de la culpa, remordimientos.

La combinación de estos elementos puede dar lugar a dos tipos de culpa:

  • Culpabilidad sana: aparece como consecuencia un perjuicio real que le hemos causado a alguien. Su utilidad reside en ayudarnos a respetar las normas y a no perjudicar a los demás. La culpa funciona aquí como un castigo cuando no las cumplimos.
  • Culpabilidad mórbida: no ha existido ninguna falta objetiva que justifique dicho sentimiento. A diferencia de la anterior, este tipo de culpabilidad es destructiva y no nos ayuda a adaptarnos al medio. Cuando la culpa no funciona bien (no cumple su función adaptativa) puede ocurrir por exceso (relacionada con alteraciones psicopatológicas como la depresión) o por defecto (asociada con elevados niveles de perfeccionismo, o lo que yo llamo “exigencias mentales).

¿POR QUÉ NOS SENTIMOS CULPABLES?

La culpa puede provenir de remordimientos justificados como de autorreproches aparentemente absurdos o de un sentimiento difuso de no ser fiable y explica por qué muchas veces fracasamos, cometemos delitos o nos infligimos castigos. Pero la culpa se transforma en patología cuando es agobiante y nos hace fracasar en nuestros emprendimientos, el cual siempre va asociado a un sentimiento de ambivalencia amor-odio. La capacidad para tolerar esa ambivalencia es la línea que separa la salud de la enfermedad (neurosis obsesiva, melancolía, etc.). Pero hay que hacer notar que cierta capacidad para experimentar culpa conciente o inconscientemente denota cierto desarrollo emocional ya que implica preocupación por el otro en lugar de indiferencia, y piedad que sustituye a la crueldad, y por consiguiente, la capacidad de reparar el supuesto daño o el daño real.

¿CÓMO TRABAJAR EL SENTIMIENTO DE CULPA?

Obviamente, en muchas ocasiones (sobre todo cuando éstas desbordan nuestros recursos psicológicos), nos vemos sumergidos en la culpa. El problema en sí no radica en no sentir la culpa (porque sobre esto no podemos hacer nada) sino en manejar estos sentimientos y afrontarlos desde una perspectiva racional.

Para lograrlo podemos aplicar estos pasos:

  1. Asumir una postura más flexible: Para esto el mejor ejercicio es pensar en los aspectos racionales e irracionales que encierra cada situación a la cual nos enfrentamos cotidianamente. Apreciando las diversas facetas de las situaciones y comportamientos podremos percatarnos que la vida no es en blanco y negro sino llena de matices.
  2. Hallar las causas de los sentimientos de culpa desarrollando un diálogo más racional con nosotros mismos: Este diálogo (siempre que sea sincero) nos develará algunas ideas irracionales de causa y efecto. Por ejemplo, la madre experimenta sentimientos de culpa porque estaba en el trabajo mientras el hijo sufría un accidente doméstico bajo la supervisión de su padre. La lógica nos indica que ella no tenía forma de presuponer o evitar el accidente y que necesita trabajar para poder mantener la familia, por lo que los sentimientos de culpa son totalmente irracional. En muchas ocasiones la clave para eliminar la culpa radica en saber repartir las responsabilidades asumiendo aquella cuota que nos corresponde, pero no más allá.
  3. Planificar el futuro: Aún si asumimos nuestra responsabilidad en una situación y cometimos un error, lo más productivo es mirar al futuro y pensar en cómo podemos subsanar el daño. La culpa nunca es la solución porque nos encierra en la trampa del sufrimiento.

 

Finalmente, me gustaría terminar con una frase de la sabiduría popular que hace referencia directa a la preocupación y que podría aplicarse a los sentimientos de culpa. Obviamente es extrema, pero ejemplifica el sentir con el cual en algunas ocasiones deberíamos asumir los hechos que se escapan de nuestro control: 

¿Tiene solución? Entonces, por qué te preocupas…

¿No tiene solución? Entonces, por qué te preocupas…

 

TODAS LAS EMOCIONES PUEDEN SER SANAS SI REFLEXIONAMOS SOBRE ELLA. SENTIR TRISTEZA ES ALGO NORMAL ANTE UNA SITUACIÓN CATASTRÓFICA REAL E INCLUSO SENTIR DECEPCIÓN ES SANO CUANDO ALGUIEN NOS FALLA PERO ¿TENEMOS EL CONTROL DE LAS SITUACIONES?, ¿PODEMOS EXIGUIR A LOS DEMÁS QUE SIENTAN O ACTUEN COMO NOSOTROS? ETC… LA RESPUESTAS A ESTAS PREGUNTAS ES “NO”, TENEMOS DERECHO A EQUIVOCARNOS PERO TAMBIÉN LAS PERSONAS QUE NOS RODEAN TIENEN ESE MISMO DERECHO QUE TÚ…

Dr. Fco. Isaac Quirós Rojas, Colegiado AN-07376

psicologoquiros@gmail.com

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