QUÉ PASA EN NUESTRO CEREBRO CUANDO SENTIMOS ANSIEDAD

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Buenas blogeros y amantes de la mente humana. Hoy me gustaría ser un poco más científico para poder explicar el funcionamiento de nuestro cerebro cuando padecemos nuestra queridísima y odiosa ANSIEDAD. Hay estudios que afirman que más de 350 millones de personas en todo el mundo sufren de depresión clínica y entre el 5 y el 25 por ciento de los adultos sufren de ansiedad generalizada, según la Organización Mundial de la Salud. Esto ha llevado a que cada vez se preste más y más atención a este problema y se concentren más en desarrollar tratamientos efectivos y en comprender qué es lo que lleva a que nuestro cerebro y organismo en general desarrolle este tipo de descontrol.

No obstante, como siempre digo en mi consulta, aún nos quedan muchos secretos de nuestro cuerpo por descubrir. Cada vez se hacen más investigaciones y aprendemos más de nosotros mismos, pero es sorprendente como aún existen tantas cosas que no comprendemos. Cerebralmente se sabe que tanto el hipocampo ( es un pequeño órgano situado dentro del lóbulo temporal intermedio del cerebro y crea una parte importante del sistema límbico, la región que regula nuestras emociones y parte de nuestra memoria a largo plazo) se han asociado constantemente con la ansiedad. Sin embargo, se desconoce cómo los dos interactúan.

Se sabe, también, que la ansiedad puede ser forjada por años de experiencias. Pero en algunos casos, existe una predisposición para el desarrollo de la ansiedad. Una experiencia traumática también puede llevarnos a sufrir trastornos de ansiedad como trastorno por estrés post traumático y fobias. En este apartado, los psicólogos clínicos damos una psicoeducación a los pacientes sobre el aprendizaje; como suelo decir, todo en la vida se va aprendiendo y si desde pequeñitos estamos sometidos o habituados a un estrés constante (padres autoritarios, familiares que sufren de ansiedad etc…), de mayores somos más vulnerables o estamos más predispuestos a sufrir o padecer algunos trastornos mentales. Pero no nos asustemos que todo tiene su tratamiento y se puede controlar.

Por otro lado, están los neurotransmisores, que son sustancias químicas que están en constante contacto con el cerebro, enviándole mensajes de cómo nos debemos sentir, pensar y actuar. Muchos neurotransmisores se han relacionado con la ansiedad, incluyendo :

1. Serotonina.
2. Ácido gamma-aminobutírico (GABA).
3. Noradrenalina

Incluso la dopamina (llamado el mensajero de la felicidad) juega un papel en la ansiedad, al tener un efecto calmante en las personas que ya viven con los síntomas de ansiedad. Como en todo el balance es esencial, por lo cual una deficiencia o un exceso de estos neurotransmisores pueden tener diferentes efectos sobre los niveles de ansiedad.

Los trastornos de ansiedad se componen de síntomas mentales y físicos. Es posible experimentar síntomas físicos sin sentirse necesariamente preocupado, así como es posible sentirse preocupado sin presentar síntomas físicos. Los que tienen pensamientos de preocupación suelen mostrar una actividad cerebral más a la izquierda cuando está nervioso, mientas que las personas con síntomas físicos experimentan mayor actividad del lado derecho del cerebro.

Otra interesante relación entre la ansiedad y el cerebro es que la ansiedad a largo plazo puede dañar el cerebro de una manera que podría causar más ansiedad, pues al parecer puede colaborar en la disminución de tamaño de zonas como la corteza, por ejemplo, las personas que están estresadas constantemente liberan cortisol (es una hormona producida por el organismo en situaciones de actividad excesiva e incluso de una mala alimentación. Su nivel normal en sangre es de 10 mg/ dl pero sin embargo el estrés dispara este nivel hasta 80 mg/dl o incluso 180 mg/dl en casos extremos), que según el neuropsicólogo Rick Hanson, concluyó en sus estudios que las personas con antecedentes de estrés pueden haber perdido hasta el 25 por ciento del volumen de su hipocampo y tienen, por ende, más dificultades para formar nuevos recuerdos (pero como siempre digo, ¡solo son estudios no demostrados a un 100%).

Es natural sentir temor si se cree que es el propio cerebro el que está provocando la ansiedad, sin embargo se debe contar con que existen muchos tratamientos efectivos ya que el cerebro es sumamente adaptable y responde a las experiencias. Es por eso que aunque puede haber partes del cerebro que crean ansiedad debido a su tamaño, su producción de hormonas o la receptividad de neurotransmisores, esto puede cambiar aprendiendo herramientas y mecanismos que te permitan cambiar tus patrones de pensamiento.

Y es que si algo es cierto: que nuestros pensamientos afectan a nuestro cerebro. En otras palabras, la manera en la que usamos nuestro cerebro ayuda a esculpirlo. Si nuestros pensamientos se centran en preocupación y autocrítica, sin duda vamos a desarrollar las estructuras neuronales entorno a esto.

Lo contrario también es cierto. Participar en actividades de relajación con regularidad puede ayudar a crear estructuras de calma. Varias investigaciones han demostrado que las personas que habitualmente se relajan son más resistentes al estrés. Además, con el tiempo, practicar meditación puede ayudar a aumentar la corteza prefrontal izquierda, que suprime las emociones negativas y reduce al mínimo la activación de la amígdala ( está situada justo encima de la glándula del hipotálamo. Está asociada a nuestras emociones y conectan con varios nervios del cerebro tales como el neocórtex y la certeza visual, formando parte del sistema límbico).

Así pues, si sientes que la ansiedad es abrumadora, es muy importante que busques un tratamiento psicológico (a veces también farmacológica, para complementar la terapia) pues la ansiedad no es algo que se va por su cuenta. Muchas veces la ansiedad es el producto de muchos factores distintos, por ello los tratamientos más efectivos buscan hacer cambios en diversos aspectos de la vida.

NOTA: “LA MENTE TIENE MUCHOS CAMINOS QUE AÚN NO SABEMOS COMO ATAJARLOS PERO OS ASEGURO QUE SI MODIFICAMOS NUESTRA FORMA DE VER LAS COSAS TODO ES CONTROLABLE. POR TANTO, NO TEMÁIS A LA ANSIEDAD YA QUE ES UNA EMOCIÓN MÁS QUE DEBEMOS APRENDER A CONTROLAR”.

Dr. Fco. Isaac Quirós Rojas, colegiado AN-07376
psicologoquiros@gmail.com

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