¿Qué es el trastorno de eliminación?: Pautas para padres con hijos/as con dicho problema.

Buenas blogeros, hoy os voy a hablar sobre los trastornos de eliminación, que está más enfocado al campo de psicología clínica infanto-juvenil. Hablaremos de la Enuresis y Encopresis.

¿QUÉ SÓN ESTOS TRASTORNOS?

ENURESIS: Consisten en una incapacidad para controlar de forma voluntaria la emisión de orina, en el tiempo que se considera normal. En la mayoría de los casos no se encuentra una causa. Muchos padres creen que si al niño se le recrimina o se le castiga porque ensucia las ropas suyas o de la cama desaparecerá el problema, pero el problema puede ser debido a muchas causas por ello no podemos castigar por ello pero sobre todo “los niños pueden tener sentimientos de culpa o ansiedad”.

Según el DSM-V: Se entiende por enuresis la emisión involuntaria de orina. La enuresis nocturna es la micción involuntaria durante el sueño, después de la edad en que se considera normal para el control de esfínteres (A partir de los 5 años de edad). La enuresis diurna hace referencia a la pérdida involuntaria de orina mientras se está despierto, y es más probable que se encuentre un problema anatómico o biológico de fondo. El término enuresis primaria se utiliza cuando no se ha alcanzado la continencia por periodos prolongados, y secundaria cuando los episodios de enuresis se producen después de un periodo de por lo menos seis meses de un control completo.

ENCOPRESIS: Es la expulsión involuntaria de excrementos formados, semiformados o líquidos, de forma repetida, en lugares inadecuados como, por ejemplo, en el suelo o en la ropa. El niño tiene que tener una madurez que corresponda al menos con los 4-5 años de edad cronológica. Habitualmente el niño no se da cuenta de que se le están escapando las heces, aunque también puede ser un acto voluntario. Para hablar de encopresis, estos incidentes tienen que aparecer al menos una vez al mes durante un mínimo de tres meses, según la clasificación diagnóstica del DSM-V.

¿Afectan a muchos niños?

Según los estudios más recientes informan que en el 70% de los casos la enuresis no está diagnosticada, por eso hay sesgos a la hora de hablar de probabilidades reales. En mi consulta, la enuresis nocturna afecta al 15% de los niños mayores de cinco años. En algunos casos los padres no me comentan este dato (llegando a consulta por otros motivos) ya que creen que se les quitará algún día, lo comparan con otros familiares que lo han padecidos o por sentir vergüenza de que sus hijos sigan teniendo pérdidas de orina.

En el caso de la encopresis, si está más estudiado ya que los padres lo ven como más alarmante que sus hijos se hagan caca encima a una edad determinada. Además, se sabe que un tercio de los niños con encopresis sufre también enuresis nocturna, un 20% enuresis diurna y que un 10% de las niñas padecen infecciones urinarias recurrentes.

Causas orgánicas y psicológicas

El trastorno enurético puede tener causas orgánicas por afecciones urológicas, irritaciones o algún proceso infeccioso como una cistitis, pero también puede ser debido a que la capacidad funcional de la vejiga esté disminuida, lo que implica que los niños enuréticos necesiten ir más con más frecuencia al baño. Otras veces puede tener su origen en trastornos neuromusculares que afectan al sistema genitourinario, en la médula espinal o en los centros del cerebro.

Por eso, debemos derivar al pediatra cuando acuden niños con estos trastorno, para que descarte cualquiera de las causas orgánicas anteriores. Una vez descartadas, si se determina que la enuresis tiene un origen psicológico, entonces nosotros como psicólogos actuamos. Según los especialistas, las causas psicológicas de la enuresis también pueden ser múltiples: falta de aprendizaje del niño porque no se le ha enseñado correctamente; insensibilización de la piel a la humedad, favorecida o provocada por usar pañales hasta edades avanzadas, lo que priva al menor del mecanismo de emergencia que le lleva a despertarse cuando se siente húmedo. Por ello, a veces debemos tener mucho cuidado en diagnosticar ya que la valoración debe ser cautelosa y descartar problemas emocionales o de desarrollo.

Muchas veces, este trastorno puede ser debido a una llamada de atención del niño hacia sus adultos (debemos saber si siente celos por hermanos, si sufre desapegos etc…)

De la misma manera, detrás de las causas de la encopresis puede estar el estreñimiento: los niños retienen tanto las heces que la presión del colon vence al esfínter y se producen evacuaciones involuntarias.

 Tratamiento del área afectiva.

Para los padres, en mi caso, la terapia cognitiva-conductual es muy efectiva: Manejo de preocupaciones subyacentes y medios de afrontamiento del problema.

Para el niño, yo lo que suelo utilizar son: terapias conductuales de desensibilización de miedos, terapia de juego para la expresión y manejo de conflictos, etc.

 Tratamiento del área conductual

El objetivo es tratar directamente los factores inmediatos que la mantienen. A menudo constituye “toda” la terapia; pero en los casos más complicados deben de explorarse  las otras áreas mencionadas.

Los métodos más utilizados y eficaces son :

  • La alarma urinaria (pipi-stop) de Mowrer (1978): Tiene la tasa de exito más alta de todos los tratamientos existentes (75-80%). Consiste básicamente en un circuito que hace sonar un timbre cuando el niño comienza a orinarse. Se recomienda utilizarla junto al ”sobreaprendizaje” haciendo consumir al Niño 1/4 litro de agua antes de acostarse varias noches y conectando la alarma de manera intermitente (días si y días no).
  • Entrenamiento en cama seca de Azrin (1974): Se utiliza el ensayo, a modo de juego, de acostarse-levantarse-ir al baño. Uso del refuerzo positivo contingente. Despertar escalonado hasta una determinada hora, haciendo que el niño vaya al baño, refuerzo de control y aseo de la cama si se ha mojado.
  • Para mi, combinar los diversos procedimientos conductuales entre si, el registro del niño (según edad) de días secos y mojados (p,.e economía de fichas) y el uso de refuerzos; esto últimos para aumentar la motivación del niño y no como técnica por si sola.
  • No obstante, debemos valorar la capacidad del niño para el tratamiento más adecuado en sí.

Efectos de padecer este tipo de Trastornos

El niño que padece el trastorno manifiesta efectos emocionales como: Vergüenza, Problemas interpersonales (con amigos o hermanos),Baja autoestima, Irritabilidad, Preocupación persistente etc… “Todo será trabajado dentro del tratamiento psicológico”.

CONCLUSIÓN: NO ES UN TRATORNO POCO COMÚN PERO DEBEMOS TRABAJAR TERAPUETICAMENTE Y NO TENER VERGÜENZA DE QUE EL NIÑO LO PADEZCA. HOY POR HOY, HAY BUENOS RESULTADOS PARA PODER PALIARLO.

Dr. Fco. Isaac Quirós Rojas, Colegiado AN-07376

psicologoquiros@gmail.com

 

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