Un cuento para pensar sobre las preocupaciones

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Buenas blogeros, esta mañana leyendo algunos cuentos para preparar las consultas de esta semana he leído uno donde me ha dado para reflexionar sobre nuestras PREOCUPACIONES cotidianas, en cual yo también me he sentido muy identificado (ser psicólogo no significa ser un robot, también somos personas humanas racionales).

EL ÁRBOL DE LAS PREOCUPACIONES

Un rico comerciante contrató a un carpintero para restaurar una antigua casa colonial. Como el comerciante era de esas personas a las que les gusta tener todo bajo control y le preocupaba que el trabajo no quedase bien, decidió pasar un día en la casa, para ver cómo iban las obras.

Al final de la jornada, se dio cuenta de que el carpintero había trabajado mucho, a pesar de que había sufrido varios contratiempos. Para completar el día de mala suerte, el coche también se negó a funcionar así que el empresario se ofreció para llevarle a casa.

El carpintero no habló durante todo el trayecto, visiblemente enojado y preocupado por todos los contratiempos que había tenido a lo largo del día. Sin embargo, al llegar invitó al comerciante a conocer a su familia y a cenar, pero antes de abrir la puerta, se detuvo delante de un pequeño árbol y acarició sus ramas durante pocos minutos.

Cuando abrió la puerta y entró en la casa, la transformación era radical: parecía un hombre feliz. La cena transcurrió entre risas y animada conversación. Al terminar la velada, el carpintero acompañó al comerciante al coche. Cuando pasaron por delante del árbol, este le preguntó:

– ¿Qué tiene de especial ese árbol? Antes de entrar estabas enojado y preocupado y después de tocarlo eras otro hombre.

– Ese es el árbol de los problemas – le respondió el carpintero. –Soy consciente de que no puedo evitar los contratiempos en el trabajo pero no tengo por qué llevarme las preocupaciones a casa. Cuando toco sus ramas, dejo ahí las preocupaciones y las recojo a la mañana siguiente, cuando regreso al trabajo. Lo interesante es que cada mañana encuentro menos motivos para preocuparme que los que dejé el día antes.

Esa noche, el rico comerciante aprendió una de las lecciones más valiosas de su vida.

REFLEXIÓN: Las preocupaciones son pensamientos racionales si sabemos llevarlas. Muchos de mis pacientes no son capaces de desconectar (a mí como psicólogo también me pasa muchas veces) y sus mentalidades de imposiciones (debería haber hecho…, tendrían que haber dicho…, soy un estúpido por no haber hecho o dicho… y así puedo nombrar muchas imposiciones irracionales que nos creamos por las adversidades que la vida nos enseñó) les llevan a espirales donde no saben como salir, a largo plazo nos vienen las depresiones y ansiedades. Se que no es nada fácil cambiar muchos pensamientos irracionales pero os puedo asegurar que con práctica se puede y se consigue. Así pues, aprendamos a plantar nuestro árbol de las preocupaciones y cuando terminemos nuestra jornada de reflexionar, trabajar o lo que nos coma la cabeza en estos momentos, diremos: ¡STOP! y abraza a tu árbol para que mañana sea otro día más y seamos capaz de hacer mejor las cosas; QUÉ SINO SALE COMO ESPERAMOS, NO OS PREOCUPÉIS, TENDREMOS NUESTRO ÁRBOL DE LAS PREOCUPACIONES Y PARA EL DÍA SIGUIENTE TENDREMOS SOLUCIÓN O SOLUCIONES MÁS RACIONALES.

Dr. Fco. Isaac Quirós Rojas, Colegiado AN-07376

psicologoquiros@gmail.com

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